Musumeci D'Agata plantea estudiar una residencia pública para mayores en Mijas


El candidato de PARTIDO AUTÓNOMOS propone analizar suelo, costes y modelo de gestión para responder al envejecimiento de la población y a la soledad no deseada.
El debate sobre la atención a las personas mayores vuelve a ganar peso en Mijas, donde el Ayuntamiento acaba de reforzar su colaboración con la Fundación Harena para luchar contra la soledad no deseada a través del programa “Mijas con Alma y SolidarEDAD”, ahora apoyado también por Fundación “la Caixa” y CaixaBank con una aportación de 10.000 euros. (mijas.es)
Para Marco Musumeci D'Agata, economista y candidato a la Alcaldía de Mijas por PARTIDO AUTÓNOMOS, ese paso resulta positivo, pero considera que el municipio debe abrir además un debate más amplio sobre el futuro de la atención residencial.
“Una vida digna también significa envejecer con seguridad, compañía y atención adecuada. Mijas debe estudiar seriamente si necesita una residencia pública o concertada para mayores y, en ese caso, dónde, cómo y con qué financiación podría hacerse”, plantea Musumeci D'Agata.
Del acompañamiento a la planificación a largo plazo
La propuesta no consiste en prometer de forma inmediata la construcción de una residencia, sino en elaborar primero un estudio de viabilidad que analice demanda real, número potencial de plazas, suelo disponible, coste de construcción, gasto de funcionamiento y posibles fórmulas de gestión.
Musumeci D'Agata sostiene que el crecimiento del municipio y el envejecimiento de parte de su población aconsejan anticiparse.
“El primer paso responsable no es anunciar una cifra, sino saber cuántas personas podrían necesitar este recurso, cuántas plazas existen ya en el entorno y qué tipo de centro sería más útil para Mijas”, explica.
Qué puede hacer el Ayuntamiento y qué no
La atención residencial a mayores no depende exclusivamente del Ayuntamiento.
El Consistorio puede impulsar estudios, reservar o ceder suelo, promover convenios, colaborar en financiación e incluso desarrollar equipamientos dentro de sus competencias sociales, pero el marco de autorización, acreditación y buena parte del sistema de dependencia está vinculado a la Junta de Andalucía.
Por ello, Musumeci D'Agata plantea que cualquier avance en esta materia tendría que abordarse mediante coordinación institucional y no como una decisión aislada del ámbito municipal.
Una residencia no sustituye otros servicios
El candidato subraya además que una futura residencia no debería presentarse como única respuesta.
Mijas ya viene reforzando líneas de actuación para mayores, como el acompañamiento frente a la soledad, y mantiene actividades y programas específicos para este colectivo. Para Musumeci D'Agata, el reto consiste en combinar distintos niveles de atención: envejecimiento activo, apoyo domiciliario, acompañamiento social y, cuando resulte necesario, atención residencial.
“No todas las personas mayores necesitan una residencia, pero sí debemos saber si existe un grupo de vecinos para los que hoy no hay una respuesta suficiente en el municipio”, señala.
Coste, ubicación y modelo de gestión
Uno de los puntos centrales del planteamiento sería la transparencia económica.
Musumeci D'Agata propone que cualquier proyecto de este tipo vaya acompañado desde el principio de información pública sobre su coste estimado, forma de financiación y modelo de gestión: directa, concertada o mixta.
Entre las objeciones que deberían estudiarse figuran precisamente el alto coste de inversión, el gasto de personal y mantenimiento y la necesidad de asegurar viabilidad a largo plazo.
“El objetivo no es abrir un debate emocional sin números. Si Mijas quiere hablar seriamente de una residencia para mayores, debe hacerlo con datos, suelo, presupuesto y calendario”, sostiene.
Envejecer con dignidad
El refuerzo del programa contra la soledad no deseada ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: cómo quiere Mijas cuidar a sus mayores en los próximos años.
Para Musumeci D'Agata, la respuesta debe incluir una visión más amplia del bienestar en la vejez.
“Una sociedad también se mide por cómo cuida a quien ha trabajado toda su vida y necesita ahora apoyo, seguridad y compañía. Hablar de una residencia pública o concertada no es solo hablar de un edificio, sino de dignidad”, concluye.



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