Mijas se cansa de convivir con basura y muebles abandonados: ¿fallan el civismo o los servicios?


La acumulación de bolsas, muebles, escombros y otros residuos en calles y espacios públicos ha generado numerosas quejas vecinales en Mijas. El Ayuntamiento ha reforzado la vigilancia y las sanciones, pero al mismo tiempo mantiene abiertos siete expedientes contra la concesionaria de limpieza por incumplimientos, dos de ellos muy graves. La combinación de ambos factores obliga a mirar el problema desde dos frentes: civismo y calidad del servicio. (Mijas)
Hay pocas cosas que deterioren más rápidamente la percepción de un barrio que encontrar colchones junto a los contenedores, bolsas en el suelo, restos de obras abandonados o muebles acumulados durante días.
No importa si ocurre en Las Lagunas, La Cala, Mijas Pueblo o una urbanización.
La imagen es la misma.
Y también la pregunta:
¿quién está fallando?
El Ayuntamiento reconoce numerosas quejas vecinales
El 25 de agosto de 2026, el Ayuntamiento de Mijas anunció que la Policía Local reforzaría la vigilancia en distintos puntos del municipio precisamente por la acumulación indebida de residuos.
El consistorio habló expresamente de numerosas quejas vecinales relacionadas con bolsas de basura, muebles, escombros y otros residuos abandonados en calles, caminos, solares y junto a los contenedores. (Mijas)
La vigilancia se está concentrando especialmente en aquellos lugares donde estas conductas se repiten.
Y no se trata solo de advertencias.
En febrero, la Policía Local ya había informado de 38 propuestas de sanción en un solo mes por vertidos de escombros, abandono de muebles y enseres y otras infracciones relacionadas con residuos. (Mijas)
Es evidente que existe un problema de civismo.
Pero responsabilizar únicamente al vecino sería demasiado fácil
El propio concejal de Policía Local, Juan Carlos Cuevas, resumió la cuestión señalando que los servicios municipales tienen la obligación de limpiar y recoger los residuos, pero que ninguna ciudad puede mantenerse limpia si algunas personas abandonan muebles o bolsas en cualquier lugar. (Mijas)
Es una afirmación razonable.
Pero existe otra parte del problema que tampoco puede ignorarse.
Solo nueve días después de aquella comunicación, el Ayuntamiento informó de que había abierto siete expedientes sancionadores contra la UTE FCC Barbetium, adjudicataria del servicio municipal de limpieza viaria y recogida de residuos. (Mijas)
Dos de esos expedientes fueron calificados como muy graves.
Uno de ellos se refiere precisamente a la no prestación reiterada de servicios ordinarios programados. (Mijas)
Más de 300.000 euros descontados por servicios no prestados
Entre enero y agosto, el Ayuntamiento descontó a la concesionaria 306.942 euros de las certificaciones mensuales.
De esa cantidad, 286.718 euros correspondían a servicios que, según el consistorio, no habían llegado a realizarse.
Otros 20.224 euros correspondían a penalizaciones vinculadas al Plan de Calidad. (Mijas)
Además, las penalidades propuestas en los siete expedientes superan los 6 millones de euros. (Mijas)
Por tanto, la situación no admite una explicación única.
Hay vecinos que incumplen las normas.
Pero también existen servicios municipales contratados que el propio Ayuntamiento afirma que no se han ejecutado correctamente.
Ni todo es culpa de FCC ni todo es culpa del vecino
Ese debería ser precisamente el punto de partida.
Si una persona abandona un sofá en la calle sin avisar al servicio de recogida, debe asumir su responsabilidad.
Si alguien vierte escombros en un solar, debe ser sancionado.
Pero si el Ayuntamiento contrata determinadas frecuencias de limpieza y recogida y estas no se ejecutan, la empresa debe responder también.
La limpieza de una ciudad funciona únicamente cuando cada parte cumple.
Ciudadanos.
Concesionaria.
Ayuntamiento.
¿Es suficientemente fácil deshacerse correctamente de un mueble?
También existe una cuestión práctica que merece analizarse.
¿Qué debe hacer exactamente un vecino cuando quiere deshacerse de un sofá, una nevera o un colchón?
El Ayuntamiento recuerda que los muebles, electrodomésticos y otros enseres deben retirarse mediante los servicios municipales habilitados y siguiendo las indicaciones correspondientes. (Mijas)
Pero cualquier sistema público debe evaluarse también desde la experiencia del usuario.
¿Cuánto tarda la recogida?
¿Es sencillo solicitarla?
¿Puede hacerse desde el móvil?
¿Recibe el ciudadano una fecha concreta?
¿Existe suficiente información?
¿Se presta igual en todos los núcleos y urbanizaciones?
Si queremos exigir civismo, también debemos hacer extremadamente fácil cumplir las normas.
Musumeci D'Agata propone convertir la recogida de enseres en un servicio trazable
El economista y empresario Marco Musumeci D'Agata, candidato a la Alcaldía de Mijas por PARTIDO AUTÓNOMOS, plantea que la recogida de muebles y enseres pueda solicitarse mediante un sistema digital sencillo que proporcione al ciudadano un número de incidencia y una fecha prevista de retirada.
El objetivo sería que desde el móvil pudiera enviarse:
ubicación,
fotografía,
tipo de residuo,
y datos de contacto.
A partir de ese momento, el Ayuntamiento debería poder seguir el servicio hasta su retirada.
No más llamadas sin seguimiento.
No más incertidumbre.
Y tampoco excusas para abandonar un colchón junto al contenedor.
Un mapa de puntos negros de basura
Otra propuesta sería identificar públicamente los lugares donde el abandono de residuos se repite.
Si en un mismo punto aparecen muebles o bolsas cada semana, probablemente exista un patrón.
Y ese patrón permite actuar.
Más vigilancia.
Reubicación de contenedores.
Información específica.
Cámaras cuando sean legal y técnicamente adecuadas.
Mayor frecuencia de recogida.
O sanciones.
El Ayuntamiento ya ha anunciado que intensificará los controles precisamente en los lugares donde el problema se produce reiteradamente. (Mijas)
La siguiente evolución sería convertir esos datos en una herramienta de gestión.
La tecnología puede ayudar
Mijas podría disponer de un sistema donde Policía Local, limpieza y ciudadanía compartieran incidencias.
Una fotografía geolocalizada podría generar automáticamente una orden de retirada.
El sistema registraría cuánto tiempo tarda en resolverse.
Eso permitiría medir algo muy importante:
cuánto tiempo permanece un residuo abandonado en la calle desde que alguien lo comunica.
Si la media son dos horas, el servicio funciona de una manera.
Si son tres días, existe margen evidente de mejora.
También hace falta educación y sanción
La tecnología no sustituye al civismo.
Quien decide dejar una bolsa fuera de un contenedor vacío difícilmente puede responsabilizar al Ayuntamiento.
Quien abandona una obra entera en un camino sabe que está actuando incorrectamente.
Por eso vigilancia y sanciones siguen siendo necesarias.
Las 38 propuestas de sanción tramitadas en un solo mes demuestran que el problema no es anecdótico. (Mijas)
Pero la sanción debe acompañarse de información clara.
El ciudadano debe saber exactamente:
dónde depositar cada residuo,
cómo solicitar una recogida,
qué horarios existen,
y qué consecuencias tiene incumplirlos.
Un contrato de 87 millones obliga también a exigir
El actual contrato de limpieza tiene un valor aproximado de 87 millones de euros. (Mijas)
Cuando un municipio dedica semejante cantidad a un servicio esencial, los ciudadanos tienen derecho a exigir resultados.
No únicamente anuncios.
Calles limpias.
Contenedores atendidos.
Rutas cumplidas.
Muebles retirados.
Y respuesta rápida ante incidencias.
La buena noticia es que el Ayuntamiento afirma que actualmente está fiscalizando el servicio y descontando aquello que no se ejecuta.
Ahora corresponde comprobar si ese control termina reflejándose también en las calles.
Mijas limpia exige dos compromisos
El problema de los residuos abandonados no se resolverá buscando un único culpable.
Necesita dos compromisos simultáneos.
El Ayuntamiento debe garantizar un servicio eficaz.
Y los ciudadanos deben respetar el espacio que pertenece a todos.
Si una de las dos partes falla, el resultado acaba siendo visible junto al contenedor.
Musumeci D'Agata plantea que ambos compromisos puedan medirse.
Más rapidez de recogida.
Más información.
Más control contractual.
Más vigilancia de los puntos reincidentes.
Y sanciones para quien deliberadamente ensucie.
Porque una ciudad limpia no se consigue únicamente barriendo más.
Se consigue construyendo un sistema en el que ensuciar sea difícil, recoger sea rápido y cumplir las normas sea sencillo.



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