El economista Musumeci D’Agata, plantea independizar Mijas Comunicación del Ayuntamiento


“El candidato a la alcaldía de Mijas por PARTIDO AUTÓNOMOS defiende que los periodistas deben trabajar con plena autonomía del poder político y propone estudiar un nuevo modelo para el medio municipal”
Mijas necesita medios de comunicación fuertes, periodistas libres y una información capaz de fiscalizar al poder con independencia de quién ocupe la Alcaldía.
Por ello, como candidato a la Alcaldía de Mijas, considero necesario abrir un debate serio sobre el futuro de Mijas Comunicación y estudiar fórmulas que permitan separar progresivamente su actividad periodística del poder político municipal.
Mi propuesta no consiste en cerrar el medio ni cuestionar el trabajo de sus profesionales. Al contrario: considero que periodistas, cámaras, técnicos y redactores deberían disponer de las máximas garantías posibles para desarrollar su trabajo con independencia.
El debate surge también después de que Mijas Comunicación me haya comunicado por escrito las limitaciones existentes para atender determinados contenidos relacionados con mi candidatura debido a que PARTIDO AUTÓNOMOS no cuenta actualmente con concejales en el Ayuntamiento.
Ningún candidato tiene derecho a exigir que se publiquen todos sus comunicados, y las redacciones deben mantener sus propios criterios periodísticos. Pero cuando hablamos de un medio público surge una pregunta legítima: ¿debe la representación política existente hoy en el Pleno condicionar la posibilidad de que nuevas opciones políticas, plataformas ciudadanas o colectivos sociales puedan tener voz informativa?
Un partido nuevo no puede tener concejales antes de presentarse por primera vez a unas elecciones.
La ley permite medios municipales, pero exige pluralismo
Conviene aclarar una cuestión importante: que un Ayuntamiento disponga de un servicio público audiovisual es perfectamente legal.
La Ley Audiovisual de Andalucía reconoce expresamente estos servicios, pero también establece como principios fundamentales el pluralismo político, la objetividad, la veracidad y la imparcialidad de la información. Además, exige que los medios públicos transmitan información “veraz, plural, equitativa, crítica y participativa”. (Junta de Andalucía)
La normativa andaluza desarrollada en 2025 permite igualmente que representantes políticos formen parte de determinados órganos de las sociedades públicas audiovisuales. De hecho, exige que exista pluralismo en dichos órganos conforme a la representatividad de los grupos presentes en el Pleno. (Junta de Andalucía)
Por tanto, el problema no es simplemente que haya concejales en los órganos de administración.
La cuestión fundamental es otra: que esa estructura política no pueda interferir en las decisiones editoriales.
El Consejo de Administración debe administrar.
Los periodistas deben hacer periodismo.
Un concejal no debería decidir qué noticia abre un informativo, qué candidato merece cobertura o qué asunto resulta incómodo para el Ayuntamiento. Y esa regla debe valer para todos, también para mí si algún día llego a ser alcalde.
Un debate que ya ha llegado al Consejo Audiovisual de Andalucía
La preocupación por la independencia de Mijas Comunicación no es únicamente teórica.
El pasado 7 de julio de 2026, el Consejo Audiovisual de Andalucía publicó una resolución tras recibir una queja sobre una supuesta injerencia política en los contenidos informativos de Mijas Comunicación. (Consejo Audiovisual de Andalucía)
Esto no significa que exista una condena contra Mijas Comunicación ni permite afirmar que sus periodistas actúen bajo manipulación política.
Sí demuestra, sin embargo, que la independencia editorial de un medio municipal es una cuestión suficientemente seria como para haber llegado al organismo encargado de velar por los derechos audiovisuales en Andalucía.
Casi tres millones de euros en transferencias corrientes
Existe además una cuestión económica.
Según el presupuesto oficial de Mijas Comunicación para 2025, la sociedad preveía ingresos por 3.050.995 euros, de los cuales 2.981.932 euros —el 97,74%— correspondían a transferencias corrientes. (Mijas)
La financiación pública de un servicio audiovisual es legal, pero como economista considero legítimo preguntarnos periódicamente si ese modelo continúa siendo el más eficiente y si puede evolucionar hacia una estructura con mayor independencia económica y editorial.
Mientras tanto, otros medios de Málaga y Andalucía deben competir diariamente por publicidad, audiencia y suscripciones para financiar periodistas, instalaciones y producción informativa.
El objetivo debería ser encontrar un modelo que preserve la información local y los puestos de trabajo, pero reduzca al máximo posible la dependencia del poder político.
No quiero una televisión del alcalde
Esta es para mí la cuestión esencial.
No quiero que Mijas Comunicación sea la televisión del actual alcalde.
Pero tampoco quiero que algún día pueda convertirse en la televisión de Musumeci D’Agata.
Ni PARTIDO AUTÓNOMOS.
Ni de ningún partido.
Si llegara a la Alcaldía, propondría realizar un estudio jurídico, económico y audiovisual independiente sobre las alternativas existentes para Mijas Comunicación, incluyendo las fórmulas que permitan avanzar hacia una mayor autonomía respecto del Ayuntamiento.
Cualquier transformación debería realizarse protegiendo los derechos de los trabajadores y preservando el archivo audiovisual histórico de Mijas, que pertenece a la memoria colectiva del municipio.
Mijas merece periodismo libre
El Ayuntamiento necesita comunicar su actividad y para ello existen gabinetes de prensa, notas institucionales, webs municipales, redes sociales, ruedas de prensa y mecanismos de transparencia.
Pero el periodismo cumple otra función.
Debe preguntar.
Contrastar.
Investigar.
También incomodar al poder cuando sea necesario.
Un medio público no debería favorecer al gobierno ni a la oposición, sino servir al ciudadano.
Y una democracia local madura debe ser capaz de garantizar que sus periodistas puedan decidir qué es noticia utilizando exclusivamente criterios profesionales.
Porque la mejor garantía de independencia no consiste en cambiar quién controla un medio.
Consiste en construir un sistema en el que ningún político pueda controlar su línea editorial.



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