10 razones por las que Pedro Sánchez volvería a ganar las elecciones del 29 de noviembre de 2026


Por Marco Musumeci D'Agata, economista y empresario
Pedro Sánchez ha vuelto a hacer lo que ha caracterizado buena parte de su trayectoria política: asumir el riesgo cuando muchos esperaban que retrocediera.
El presidente ha convocado oficialmente elecciones generales para el domingo 29 de noviembre de 2026, después de la creciente dificultad para mantener una mayoría parlamentaria estable.
Las encuestas publicadas hoy no le son favorables. El promedio elaborado por RTVE coloca al PP como primera fuerza y proyecta una mayoría absoluta holgada de PP y Vox. El último sondeo de 40dB. sitúa al PP en el 31,6%, al PSOE en el 27,4% y a Vox en el 18,4%.
Por tanto, afirmar que Sánchez ganará no puede plantearse como una certeza matemática. Es una hipótesis política. Pero existen razones para pensar que el resultado del 29 de noviembre podría ser bastante diferente de la fotografía que ofrecen hoy las encuestas.
Estas son diez razones
1. Sánchez ha demostrado que sabe competir cuando parece derrotado
No sería la primera vez que se da por terminada políticamente la carrera de Pedro Sánchez.
Su principal fortaleza electoral quizá no sea generar entusiasmo permanente, sino convertir unas elecciones en una decisión binaria cuando llega el momento decisivo.
Cuando el votante percibe que ya no está respondiendo una encuesta sino eligiendo quién gobernará España durante cuatro años, determinados comportamientos electorales pueden cambiar.
Y Sánchez conoce perfectamente esa dinámica.
2. El miedo a un Gobierno PP-Vox puede movilizar a la izquierda
Actualmente Vox aparece mucho más fuerte que en las elecciones de 2023. El promedio de encuestas de RTVE le atribuye alrededor de 65 diputados.
Paradójicamente, este crecimiento puede convertirse en una herramienta de movilización para el PSOE.
Cuanto más plausible parezca un Gobierno conjunto de PP y Vox, más fácil tendrá Sánchez presentar las elecciones como una elección entre dos bloques y llamar al voto útil de todo el electorado progresista.
Muchos ciudadanos que hoy dicen estar desencantados pueden terminar votando no tanto por entusiasmo hacia el PSOE como para impedir una alternativa que consideran peor.
3. El PSOE puede absorber buena parte del voto situado a su izquierda
Sumar y Podemos llegan debilitados.
El barómetro de 40dB. publicado este 5 de octubre atribuye un 5,6% a Sumar y un 2,7% a Podemos.
Para Sánchez puede existir aquí una oportunidad.
Si una parte significativa de esos votantes llega a noviembre convencida de que la única candidatura capaz de impedir un Gobierno PP-Vox es el PSOE, puede producirse una concentración del voto progresista.
No sería necesario que el PSOE conquistara grandes cantidades de antiguos votantes del PP. Le bastaría con recuperar y concentrar parte del espacio electoral que hoy aparece disperso o desmovilizado.
4. La economía ofrece al Gobierno argumentos objetivos
Este aspecto no debería minusvalorarse.
España alcanzó en el segundo trimestre de 2026 los 22.779.000 ocupados, después de sumar 486.000 empleos durante el trimestre y más de medio millón en doce meses.
Al mismo tiempo, el número de desempleados bajó hasta 2.495.300 personas y la tasa de paro se situó en el 9,87%.
Esto no significa que todas las familias estén viviendo mejor. La vivienda, los precios y el poder adquisitivo continúan siendo problemas muy serios.
Pero electoralmente existe una diferencia fundamental entre acudir a unas elecciones con destrucción masiva de empleo y hacerlo con máximos históricos de ocupación.
Sánchez podrá repetir durante toda la campaña una idea muy sencilla: España está creando empleo.
5. Millones de pensionistas han recibido mejoras directas
Las pensiones mínimas aumentaron alrededor de un 7% en 2026, mientras determinadas pensiones mínimas con cónyuge a cargo, las de viudedad con cargas familiares, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital registraron incrementos de hasta el 11,4%.
Las elecciones no se ganan exclusivamente en las redes sociales.
Se ganan también entre millones de personas mayores que votan sistemáticamente y que comparan su situación económica presente con la de años anteriores.
Ese electorado constituye una enorme reserva electoral.
6. También puede exhibir la subida del salario mínimo
El salario mínimo volvió a incrementarse en 2026, esta vez un 3,1%.
Podrán discutirse sus efectos económicos, el coste laboral para las empresas o si las subidas han sido suficientes frente al incremento del coste de la vida.
Pero políticamente el mensaje es fácil de transmitir: durante los gobiernos de Sánchez el salario mínimo ha aumentado de forma sustancial.
En una campaña electoral, los mensajes simples suelen viajar mucho más lejos que las explicaciones económicas complejas.
7. La vivienda puede convertirse en su gran campo de batalla electoral
Aquí probablemente estará una de las claves del 29 de noviembre.
La vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales de España, especialmente para jóvenes, trabajadores y familias que viven de alquiler.
El Gobierno ha situado precisamente ese asunto en el centro del conflicto político y ha aprobado recientemente medidas destinadas a ampliar vivienda asequible y reforzar determinados derechos de los inquilinos.
Si Sánchez consigue transformar la campaña en una discusión sobre quién protege al inquilino, quién facilita vivienda asequible y quién representa los intereses de los grandes propietarios, puede recuperar una parte importante del electorado progresista desencantado.
El PSOE necesita un asunto capaz de despertar emocionalmente a su electorado.
La vivienda puede ser ese asunto.
8. Feijóo necesita ganar, pero también necesita a Vox
Este es quizá uno de los problemas estratégicos más importantes para el PP.
Las encuestas actuales permiten a Alberto Núñez Feijóo ganar las elecciones, pero no gobernar solo.
El promedio de RTVE le atribuye unos 137 diputados, exactamente los mismos que consiguió en 2023, mientras Vox alcanzaría aproximadamente 65.
Por tanto, cuanto más crezca Vox, mayor será la capacidad de Sánchez para preguntar:
¿Quién gobernará realmente España si gana Feijóo?
El PSOE intentará que durante la campaña no se vote únicamente sobre Sánchez y Feijóo, sino también sobre Santiago Abascal.
Eso puede cambiar el comportamiento de una parte del electorado moderado.
9. Sánchez dispone de una extraordinaria capacidad para polarizar una elección
Puede gustar o disgustar, pero Pedro Sánchez comprende perfectamente la política contemporánea.
Las campañas electorales actuales se movilizan mediante emociones, identidad, miedo, esperanza y confrontación entre alternativas.
Sánchez probablemente intentará convertir el 29-N en algo mucho más grande que unas elecciones ordinarias.
Europa o nacionalismo. Derechos sociales o recortes. Progresismo o derecha. Vivienda como derecho o vivienda como mercado. Gobierno PSOE o Gobierno PP-Vox.
Naturalmente, la oposición construirá exactamente el relato contrario: continuidad del sanchismo o cambio político.
Pero precisamente ahí reside la capacidad de Sánchez: obligar al país a posicionarse alrededor de él.
10. Su último gran aliado puede ser la participación
Las encuestas miden intención de voto. Las elecciones cuentan papeletas.
Existe actualmente un evidente desgaste del espacio progresista y una ventaja importante de la derecha. Sería intelectualmente deshonesto ocultarlo.
El sondeo de 40dB. publicado el 5 de octubre sitúa conjuntamente a PP, Vox y SALF alrededor del 52%, frente al 35,7% agregado de PSOE, Sumar y Podemos.
Es una distancia enorme.
Por eso Sánchez necesita algo más que una buena campaña: necesita movilización.
Necesita recuperar abstencionistas, concentrar el voto de izquierdas, atraer al votante moderado temeroso de Vox y conseguir que el electorado perciba el 29 de noviembre como una elección decisiva.
Y ahí estará probablemente toda su estrategia.
La verdadera pregunta del 29-N
No creo que estas elecciones deban analizarse únicamente preguntándonos quién aparece primero hoy en las encuestas.
La pregunta interesante es otra:
¿Quién conseguirá convencer a más españoles de que tienen algo importante que perder si no van a votar?
El PP parte hoy con ventaja y una mayoría PP-Vox es, según los sondeos actuales, perfectamente posible e incluso probable. Negarlo sería hacer propaganda en lugar de análisis político.
Pero quedan casi dos meses de campaña.
Pedro Sánchez posee tres activos enormes: el poder institucional de un presidente, unos datos de empleo que puede defender y una extraordinaria experiencia sobreviviendo políticamente cuando parecía derrotado.
Frente a él existe también un cansancio importante, polémicas acumuladas y una oposición que actualmente suma más votos.
Por eso el 29 de noviembre no está decidido.
Y quizá ese sea precisamente el terreno en el que Pedro Sánchez se siente más cómodo:



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